Cada joyita es única. Tu pieza tendrá la misma flor, el mismo color y un tamaño aproximado al de la foto, pero las nervaduras y los pequeños detalles del pétalo siempre serán irrepetibles. Algunos pétalos son tan finos que, al tocar la resina, su color se matiza y ciertas zonas se vuelven traslúcidas como una acuarela. Y a veces, alguna burbujita se nos cuela (también tiene su gracia). Lejos de ser un defecto, es su firma: la prueba de que dentro hay una flor de verdad y no un dibujo.

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